EL ANDÉN DE LOS SUEÑOS, de LUIS E. AGUILERA. Por Omar Felipe Mauri Sierra

Un amigo de Cuba, más que todo, es un ser que honra la amistad, que conoce como nadie su significado y su horizonte.
Luis E. Aguilera honra esta condición con la de excelente escritor, promotor cultural y militante político. Hace dos años presentó aquí su libro Un adiós en el aeropuerto de La Habana (Chile, 2008), y viene hoy con su obra más reciente: El andén de los sueños, ambientado en el escenario de la

ciudad de La Serena, región de Coquimbo, cuna de Gabriela Mistral.

Nacido en Valparaíso, Chile, en 1957, Luis E. Aguilera, más que establecerse, se integra definitivamente en cuerpo y alma, desde 1980, a la ciudad de La Serena, donde encuentra su razón de ser en la vida pública, política, cultural y literaria. De esta comunión con una ciudad desandada y soñada, de pulsar hasta lo más hondo en sus personajes y ambientes, y de recrearlos desde la poetización de sus detalles y estados límites, es de donde nacen los trece cuentos que componen este libro.

Sus recursos como narrador son de una complejidad y una riqueza sorprendentes: los giros inesperados del argumento, los anticlímax interrumpidos por nuevos acontecimientos, la sensualidad de la prosa, el detalle convertido en motivo de la acción o elevado a la condición de símbolo y la calidad de una prosa precisa y efectiva, que consigue el dominio del idioma y del habla popular en una comunión capaz de lograr audacia, originalidad y respeto a la tradición al mismo tiempo.

Demuestra su capacidad de fabulador genuino, de narrador auténtico, en los múltiples tonos que asumen sus relatos. Desde la ironía y la parodia, en Frijolito III, toda una farsa ceremoniosa, que traza con gesto irreverente hacia las jerarquías burocráticas y sus retóricas genuflexas, hasta el dramatismo en El Rondín, con escenas de gran intensidad que logra sostener con sabia destreza, entorno a un guardia nocturno que es despedazado y devorado por una nube de insectos, mientras que el director del colegio lo sorprende en su agónica pesadilla, durmiendo en el horario de trabajo. O también el brumoso ambiente que evoca leyendas románticas en El niño vagabundo del Puclaro, o la asfixia existencial de Túnel El Socorro que por momentos nos remite, como el Cuento número 13 a los tonos del absurdo y la crueldad.

Precisamente, en los cuentos de Luis Aguilera, los recursos sensitivos que se despliegan son un eficaz instrumento para crear atmósferas oníricas y profundamente poéticas –sin declararse deudor del surrealismo. De esta forma son más perceptibles y vívidos los sueños de sus personajes y su ambigüedad permanente con la realidad, todo lo cual crea un cauce que atraviesa todos los cuentos del libro.

El cuento que da título al conjunto, El andén de los sueños, es un curioso y, a la vez, atrayente montaje de planos, que se superponen y transparentan sucesivamente, de la realidad a los sueños y viceversa. No hay límites evidentes entre el recuerdo, el presente y los sueños, y en ello se empeña a fondo el autor para dedicarnos un relato auténticamente poético a partir del escenario concreto de la ciudad, que va descubriendo desde el aire, –con el efecto de una cámara en picado-, desde el sonido de las campanas en sus torres, los tejados y los árboles, hasta tocar al pavimento y develar las intimidades de las habitaciones. Hay mucho de cinematográfico en estas narraciones, que apelan además al periodismo, la epístola, la poesía y la anécdota popular.

Al decir del escritor cubano José Pepe Sánchez, en el prólogo, “El Andén de los Sueños, es una aventura que nos conduce, en muchas ocasiones, por los vericuetos de la biografía del autor ficcionada y todas las influencias que ha ido recibiendo, ya sea por sus lecturas, o por su interacción diaria con el entorno y los seres humanos con quienes comparte el día a día, en toda la complejidad que significan las relaciones humanas”.

Quizás para el lector cubano, una de las claves de esta obra sea la ciudad y su gente, su ritmo y sus hábitos, y el minucioso poder de observación del autor. Es evidente que el sueño interviene como un recurso para deconstruir y volver a construir la realidad, completarla, subvertirla y –como la tarea de un dios- crear un mundo con los naufragios de otro. Para el lector cubano, que corresponde a la amistad con amistad, esta obra representa, sin dudas, un atractivo jardín de espejos, donde reconocerá otra realidad y advertirá la suya propia.

Omar Felipe Mauri Sierra (1959)
Poeta cubano.

Para leer, ver y revisar más artículos:
http://www.luiseaguilera.cl

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ANGEL Y ANGELINA, por Carlos A. Toro Ponce

Fue, precisamente en aquellos días de la famosa lluvia de estrellas, en donde cientos de meteoritos, cual un maravilloso juego pirotécnico natural, cruzaron como ráfagas por el límpido cielo elquino, cuando estos dos nuevos personajes arribaron al valle. Llegaron juntos, cuentan los que fueron testigos de su llegada, y que bajaron volando desde lo más alto de aquel imponente cerro magnético ubicado en el fondo del valle de Cochiguaz: el Cancana, que en lengua indígena significa altar.
Más que volar, flotaban en el aire, sin alas y sin batir sus brazos a diestra y siniestra, descendiendo -o caían- lentamente hacia el valle. Se deslizaban, como si ése fuese un acto de levitación a la inversa, y con sus túnicas blanquísimas flotando en la suave brisa de aquella noche maravillosamente clara de estrellas fugaces. Siempre pegados a las faldas del cerro, ora horizontalmente, ora verticalmente…, ambos celestiales personajes perdieron altura lentamente hasta posar sus delicados pies en el no tan sacro terreno del valle. Pero, a pesar de que fueron decenas de ojos humanos que los vieron descender flotando, hasta el día de hoy nadie cree que ellos sean un par de ángeles, pues no tienen alas o cosa que se le parezca.
Quizás, murmuraban los aldeanos, fue el exceso de marihuana consumido por la pareja, lo que los hizo volar y flotar por el aire. Además, los campesinos, a lo largo de sus vidas, han visto tantas cosas extrañas en aquellos parajes, que ver flotar a un par de individuos en el aire no les llamó mucho la atención.
Dijeron, refieren los aldeanos, que ellos, ese par de seres llegados de las alturas, andaban cumpliendo una misión divina encomendada por el Todopoderoso Creador, y que trataban de encontrar el derrotero del Judío Errante, pues hacía años que éste se le había extraviado a Dios en los tantos caminos recorridos de su eterno vagabundear. Pero el poderoso magnetismo del Cancana les impidió seguir sobrevolando la zona y los atrajo inexorablemente a la tierra y, lamentablemente para este par de ángeles, el poder de Dios nada pudo contra ello.
“Ya no pueden volar más”, comentaban, un tanto burlescos, los mismos aldeanos de la zona, pero en el transcurso de los años los lugareños ya no se hacen problemas con su presencia en el lugar. Hay tanta gente extraña viviendo hoy por esos lares, que un par de individuos esotéricos más que se dicen ángeles, ya no es cosa del otro mundo para ellos.
De todas maneras, el hombre se llama Ángel y la mujer Angelina, pero a pesar de sus nombres, aún los comarcanos no pueden creer que ellos sean un par de personajes celestiales enviados por Dios para encontrar al Judío Errante.

CARLOS A. TORO PONCE
Escritor chileno de la ciudad de Vicuña. Edad: 71 años. Obrero de toda una vida, hoy está jubilado del INP, y recibe una pensión de “gracia” por ser un ex-preso político.

COKE FABRICIO — Jorge Antonio Albornoz Figueroa — Chile

Hoy me pregunto desde cuándo escribo y el tiempo es una madeja de lana juguete de un tierno gatito el lápiz dormía ciego de sabiduría dentro del cerebro mineral del carbón ése que calentaba en los inviernos lluviosos nuestros frágiles cuerpos humanos entonces el mate podía ser una mano sosteniéndote segura y allá abajo el A B I S M O la abuela no cesaba de tejer arañas y en los rincones del techo el gato negro escribía poemas donde los niños reían gordos de felicidad el mundo era una ronda trenzada de manos negras-amarillas-cobrizas-blancas-azules todos cantábamos a capela porque la música venía del órgano celestial del cielo danzaban los árboles la cueca de la armonía y nadie se preguntaba qué comeremos hoy los frutos ahítos de maduros no existía diferencia entre realidad/sueños desde ti a mí jamás hubo fronteras hablábamos el lenguaje de las caricias y el amor brotaba tan natural los arroyos naturalmente fluían fluían

Como mapuche como criollo como mestizo como sudaca escribo y las palabras son aves libres escapando libres del territorio inconmensurable de la memoria libre
Aunque los caníbales civilizados corten mi lengua y el tren del progreso mutile estos brazos y el espejo no me reconozca cuando mire directo a los ojos escribo desde que concebí a mi Madre gracias a mi estado de gravidez y lloró conmovida asustada pequeña carne humana frente al vasto universo del cielorraso

El gato negro escribía poemas manzanas asadas sobre el brasero la abuela tejía frazadas con nuestros mocos mocosos tristes lenta fermentación del yogurt de pajaritos gorrión amarillo enjaulado libre vuelo de moscasmoscasmoscas enmierdados días pan untado con aceite y sal días Días DÌAS contemplando una puesta de sol gris cortinas cerradas puertas cerradas bocas cerradas y el juego mágico de las bolitas o la escondida llave mito que no se dignaba aparecer por la cresta quién le escondió el maíz a las gallinas por la cresta!! fuego fatuo fantasma fiebre alucinaciones Víctor Jara en vivo y en directo en mi casa dando un concierto “Levántate y mírate las manos para crecer estréchala a tu hermano mi hermano buscaba restos de chicle debajo de la mesa yo le dije hermano ven es Víctor Jara en vivo y en directo el chicle seguirá pegado como lapa dulce hermano ven este espectáculo no se ve todos los días ven “ juntos iremos unidos en la sangre hoy es el tiempo que puede ser mañana hoy comprendo la mirada triste de mi madre rancio olor dolor flotando rancio en el aire rancio libre “ líbranos de aquél que nos domina en la miseria tráenos tu reino de justicia e igualdad un plato de sopa de huesos una cucharada de azúcar cuatro personas hacinadas lomismo sacos paperos durmiendo en una sola cama mi padre baleado por la espalda bello rostro de justicia e igualdad “ juntos iremos unidos en la sangre ahora y en la hora de nuestra muerte amén amén amén …
Aquí no pretendo representar a nadie que se parezca un pelo a mí/porque mi boca no sabe hablar/porque mi lengua es muda/porque mis ideas son ciegas/porque la poesía se prostituye y se entrega sin-vergüenza a los placeres de la noche-luminosa que habla hasta por los codos /nosotros podemos ser un puñado de estrellas o cardumen de peces que pecean resplandecientes en el mar blanco desta hoja/porque tú y yo somos uno ninguno un mundo aparte un universo que se estremece se derrumba y sin embargo ama/los acantilados arriba de nuestras cabezas miran la soledad humana/los desaparecidos jamás desaparecieron/fueron enterrados vivos en las tumbas de sus madres-muertas/cada árbol guarda un nido aguardando el regreso de sus polluelos/se suicida el ocaso ante la pasividad horizontal del horizonte/canta el mar sus penas inmemoriales/
Las cigarras preparan su himno triunfal silenciosamente bajo la tierra

Tuvimos que habitar en el silencio musgo solitario al final del comienzo late corazón precipicio precipitado hasta el fondo muy al fondo primer eslabón letras tomadas de las manos cruzando el despeñadero asustados niños atravesando las tinieblas del conocimiento en silencio amarrando la ira al sueño invertido de los murciélagos cazando polillas para no morir de inanición y tu ser querido ya no está volcán en erupción expulsando lava recuerdo ígneo manantial de fuego tuvimos que habitar en el silencio olvidamos el abecedario grabamos nuestras manos ensangrentadas en la caverna para que la historia amnésica jamás olvide el dolor cuando pronuncie nuestros nombresdrogadicta historia PUTA historia cadenas de acero herrumbrado sentimiento telarañas telarañas telas y arañas ávidas de insectos o soles rielando la oscuridad oscuraedad chinches habitando colchones y el olor a orina miedo-terror-pánico sueño con insomnio piojos a destajo proliferando mamando gratis de las tetas-toque-de-queda donde todo-pasa-todo-queda pese al avance inexorable de las hojas del calendario y las nuevas tecnologías pasando revista desde un computador tuvimos que habitar en el silencio y nos creció una lengua nueva serpiente que cambió de piel y sisea sisea designios signos que la PUTA historia amnésica historia no podrá olvidar no podrá no podrá no podrá!!!

JORGE ANTONIO ALBORNOZ FIGUEROA, San Fernando, Chile.
Publicaciones y actividades literarias: Antologìa Regional de Poesìa. Rancagua, octubre 2010, Seleccionado por Editorial Arte Gràfica; Certamen Internacional de Poesìa Junìn. Argentina, octubre 2010; Seleccionado en IX Antologìa Junìn Paìs 2010; Certamen Internacional de Poesìa. Buenos Aires, Argentina, abril 2010; Seleccionado XXXIX Antologìa “Latinoamèrica Escribe 2009”; Certamen Internacional de Poesìa. Montevideo, Uruguay, diciembre 2008; 1º Concurso de Cuento Atina Chile 2006. Seleccionado entre los 30 mejores cuentos; Buscando lo Nuestro, Poesìa, Santiago 2005. 2º Lugar con texto “Fiesta de la Vendimia”;
VIII Concurso Pablo Neruda, Poesìa, San Fernando, septiembre 2004. 2º Lugar con texto “La Tregua”.

VOZES POÉTICAS UNIVERSAIS: Poesia das Américas do Norte, Central e do Sul

CONVITE

A Casa de Cultura Mario Quintana apresenta o quinto espetáculo do projeto VOZES POÉTICAS UNIVERSAIS 2010, idealizado e coordenado pelo poeta, editor e pesquisador gaúcho Paulo Bacedônio.

O projeto compreende uma série de cinco espetáculos bimensais, sendo este o último, temático sobre a Poesia das Américas do Norte, Central e do Sul, com a leitura de poemas de poetas clássicos e contemporâneos nascidos neste continente.

Dentro das atividades do espetáculo haverá uma homenagem especial à poeta chilena Gabriela Mistral, Prêmio Nobel de Literatura de 1945.

Destaca-se ainda que será editado especialmente para este espetáculo o livro de bolso Quatro poetas das Américas, em uma edição semiartesanal e numerada, que será sorteada para o público.

O QUÊ: POESIA DAS AMÉRICAS DO NORTE, CENTRAL E DO SUL
Quinto espetáculo do projeto Vozes Poéticas Universais 2010

QUANDO: Quinta-feira, 16 de Dezembro de 2010, às 19horas

ONDE: Quintana’s Bar / Acervo Mario Quintana – Mezanino
Casa de Cultura Mario Quintana
Rua dos Andradas, 736
Porto Alegre – Rio Grande do Sul
Brasil

ENTRADA FRANCA

Apoio Cultural: Instituto Cultural Português, Academia de Letras do Brasil, Casa do Poeta Latinoamericano e Instituto Amigos do Livro Argentino e Americano

Visite o Blog Farolante, de arte e cultura:
https://farolante.wordpress.com

DOS POEMAS DE GABRIELA MISTRAL

LA TIERRA

Niño indio, si estás cansado,
tú te acuestas sobre la Tierra,
y lo mismo si estás alegre,
hijo mío, juega con ella…

Se oyen cosas maravillosas
al tambor indio de la Tierra:
se oye el fuego que sube y baja
buscando el cielo, y no sosiega.
Rueda y rueda, se oyen los ríos
en cascadas que no se cuentan.
Se oye mugir los animales;
se oye el hacha comer la selva.
Se oyen sonar telares indios.
Se oyen trillas, se oyen fiestas.

Donde el indio lo está llamando,
el tambor indio le contesta,
y tañe cerca y tañe lejos,
como el que huye y que regresa…

Todo lo toma, todo lo carga
el lomo santo de la Tierra:
lo que camina, lo que duerme,
lo que retoza y lo que pena;
y lleva vivos y muertos
el tambor indio de la Tierra.

Cuando muera, no llores, hijo:
pecho a pecho ponte con ella
y si sujetas los alientos
como que todo o nada fueras,
tú escucharás subir su brazo
que me tenía y que me entrega
a la madre que estaba rota
tú la verás volver entera.

*
*
*

GOTAS DE HIEL

No me cantes: siempre queda
a tu lengua apegado
un canto: el que debió ser entregado.

No beses: siempre queda,
por maldición extraña,
el beso al que no alcanzan las entrañas.

Reza, reza que es dulce: pero sabe
que no acierta a decir tu lengua avara
el sólo Padre Nuestro que salvara.

Y no llames la muerte por clemente,
pues en las carnes de blancura inmensa,
un jirón vivo quedará que siente
la piedra que te ahoga
y el gusano voraz que te destrenza.

GABRIELA MISTRAL
Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, conocida por su seudónimo Gabriela Mistral (Vicuña, 7 de abril de 1889 – Nueva York, 10 de enero de 1957), fue una destacada poetisa, diplomática y pedagoga chilena. Gabriela Mistral, una de las principales figuras de la literatura chilena y latinoamericana, es la primera persona latinoamericana y primera mujer americana en ganar el Premio Nobel de Literatura, el cual recibió en 1945.

Obras:
Sonetos de la Muerte (1914)
Desolación (1922)
Lecturas para mujeres (1923)
Ternura (1924)
Nubes blancas y breve descripción de Chile (1934)
Tala (1938)
Todas íbamos a ser reinas (1938)
Antología (1941)
Lagar (1954)
Recados, contando a Chile (1957)
Poema de Chile (1967, edición póstuma)
Almácigo (2008, edición póstuma de poemas inéditos)
Niña errante (2009, epistolario con Doris Dana)

“EL MALECÓN DE LA HABANA”, CUENTO DE LUIS E. AGUILERA

EL MALECÓN DE LA HABANA

¡Quién despertara en tus labios
El sueño de la palabra!
¡Qué ventura si tu imagen
Se moviera y me abrazara!
JESÚS ORTA RUIZ
(“Elegía ante tu retrato”)

Salgo al portal de la casa en que habito, Calle E, entre 23 y 25 del Vedado. Dianelys me espera a los pies de la escalinata de mármol, alegre y juvenil. Tomamos la avenida que nos llevará por diferentes lugares a redescubrir La Habana, enigmática e histórica. La brisa marina con sus gotitas de colores nos va envolviendo, como a mí me han envuelto sus ojos.

Dianelys es una perfecta mulata, de ojos grandes; pelo negro, largo, rizado; orejas pequeñas, dientes parejos y blancos como perlas marinas, nariz cautivadora, labios delicados y gruesos; en suma, una digna representante del mestizaje afrocubano. Su manera de hablar es agradable, me va explicando detalles, fechas, acontecimientos históricos de la Revolución Cubana.

Pero, “A lo lejos alguien canta, a lo lejos…”:
La luz que en tus ojos arde
si los abres amanece,
cuando los cierras parece
que va muriendo la tarde.
Las penas que me maltratan
son tantas que me atropellan.
Y como de matarme tratan,
se agolpan unas a otras
y por eso no me matan…

En la esquina 23 y Los Presidentes, desde el interior de un bar surgen los acordes de una guitarra y la voz inconfundible de José (Pepe) Aldana que entona “La Tarde”.

En la heladería Coppelia, pedimos helados de canela y frutas naturales, que nos reanimó a proseguir en busca de nuestro objetivo. Llegamos a la Rampa y observamos la cascada cristalina del Hotel Nacional de Cuba, ubicado en una colina, imponente y majestuoso.

El Malecón grandioso, convoca y exige un andar de pasos lentos, para considerar el soberbio mar, el verde mar. Al límite de encontrar las ilusiones perdidas, las inquietudes por vivir experiencias incomparables, que sin proponérmelas descubro.

“El mar, el Malecón y tus centelleantes ojos”.

Dianelys me confiesa sueños y esperanzas. Le gustaría ingresar a la Universidad de La Habana, estudiar Medicina Deportiva, escribir poemas y viajar por diferentes países del mundo, pero siempre volvería a su amada Isla. La escucho y contemplo hipnotizado largo rato.

La calidez de la tarde me atrapa y me quema la piel, sofoca a sol y sombra, sudores por doquier, resecados una y otra vez. Ella no percibe mis desdichas. Es indispensable que siga a mi lado en forma cómplice, caminando a pasos de andante; por cierto, en este inexcusable momento no me encuentro descontento, porque junto a Dianelys y el mar nada puede inquietarme.

Caminamos y me doy cuenta de que la claridad del mar se ha mudado a sus ojos. Pero la prudencia me exige charlar de melodías, flores, estrellas, la luna, el verde mar, el canto de los grillos y el vuelo de los pájaros. Antes bien, me comprometo que al amanecer: “Tus ojos negros me harán feliz y agradeceré las cosas que tú sueñes para mí…”

La noche avanza, seguimos caminando, serpenteando el muro del Malecón. A cada instante ella se detiene maravillada, mirando los arreboles que desprenden luces en la espesura del mar, fulgores jamás vistos. El rojo es el de mayor intensidad. Observas el mar, el apacible mar en calma, semejándolo a una gran llanura de musgos suaves y sedosos, como tu piel.

La Bahía, El Faro y La Habana Vieja nos esperan. El Malecón pondera y exalta a los buenos amantes, nos acodamos el muro. Yo observo la ciudad; tú, el mar gigantesco y circular, porque ciertamente aquí, solamente aquí, uno puede apreciar la redondez del mundo.

Oteamos el horizonte, vemos el buque insignia “Sierra Maestra”, de la Marina Mercante; nos imaginamos galeones con piratas, lanchones repletos de pasajeros. Ella me cuenta acerca de la explosión ocurrida el 15 de Febrero del año 1893, donde murieron 280 tripulantes del buque norteamericano “U.S.S. Maine”; y que en la misma bahía otra explosión, el 9 de marzo de 1968, destruyó el Vapor Francés “La Coubre”, trayendo como resultado un centenar de muertos y heridos.”

Dianelys anhela viajar en “El Cometa” del puerto de Batabanó al otro lado de La Habana y llegar a la Isla de la Juventud, que en tiempos de Machado y Batista se llamara “Isla de Pinos”, que su nombre fue cambiado el 28 de Junio de 1978 por la Asamblea Nacional del Poder Popular. El conocimiento y dominio de su propia historia me gratifican, es una verdadera clase magistral al aire libre.

El sol nos agobia, sentados con las piernas colgando sobre los roqueríos, donde la brisa del mar nos refresca con sus múltiples gotitas de colores, hablamos de muchas cosas. Ella indaga y quiere saber más de mí.

Mis ojos desean apoderarse de casas, autos, portales, avenidas, y de El Cristo de la Bahía que nos cobijó desde el primer día al grupo de amigos, que éramos entonces eufóricos, juveniles y traviesos. Recuerdo a Lucho Rivera cantando en “La Noche del Bolero”, en el Hotel Ambos Mundos; o por la Avenida de las Misiones a altas horas de la madrugada, junto a todos nosotros, a Hugo Alfredo: alegre y ceremonioso, bebiendo lentamente un “Mojito Cubano”, en la Bodeguita del Medio, o presentando su libro “Para Cuentos”, en la casa de la Cultura del Municipio de Playa, con demasiado esfuerzo para hacerse escuchar, porque los extractores de aires parecían dos orugas de un tanque viejo de la Segunda Guerra Mundial, que venían en dirección a nosotros; Samuel Cortés grabando en una cámara inseparable las imágenes para la posteridad o bailando como un alegre muchacho a orilla del Malecón, en la Taberna 1830; Dagoberto Alexis con su maleta cargada de Palos de Agua, leyendo los poemas de Sergio Godoy en la Casa Memorial Salvador Allende, edificio en el que antes estuviera la Embajada de Chile en Cuba; Dinko Pavlov como todo un tenor en el Hotel Ambos Mundos, en la Peña del Ambia, en los jardines de la UNEAC, en la noche de La Rumba o de El Bolero; José Ortiz amasando poesía y pan en la Casa de Visita de la Calle E; Pablo Barattini recitando su “Poesía de Consumo” en la Casa de Las Américas, para la mulata del moño parado. Y María Soledad que me llevo una noche a la peña frente al Capitolio en la Habana Vieja y después visitamos a Yordi que vivía en el antiguo Hotel Astor, en el decimosegundo piso, al que llegamos con demasiados esfuerzos por una escalera tan larga que perecía llevarnos al cielo, donde nos esperaba la música, el canto, plátanos fritos, limonadas, jugos de mamey, frijoles negros, arroz blanco, yuca, ensalada de la estación y la sabrosa carne de cerdo.

Luego, una canción en la noche me trae mensajes…

Las miradas de tus ojos son tan sutiles
que penetran hasta el alma de quien los mire
y como soles, irresistibles son sus destellos
que no puede uno mirarse, mirarse en ellos.
Y como sabes que tus miradas tienen hechizo,
miras con improcedencia y maleficio.
No me mires a los ojos porque no quiero
que tu mirar penetrante me deje ciego…

Dianelys me susurra “Ojos malignos”, retrotrayéndome de mis pensamientos. Con una leve sonrisa agradezco, tomo su mano y la miro fijamente, ella la retira, esquiva mi mirada, para dirigirla al profundo y verde mar.

Nerviosa, titubeante, prosigue con sus clases de historia, diciendo que el nombre oficial de su país es República de Cuba, que tiene una superficie de 110 982 km², y comprende la Isla de Cuba, la mayor del Archipiélago de las Antillas, junto a más de 1 600 cayos e islotes, siendo el más grande de ellos la Isla de la Juventud, con 2 199 km2. Que se sienten muy solos en la inmensidad del mar, que los países más paredaños son Haití, Jamaica y México; y que desgraciadamente están “tan cera de los Estados Unidos y muy lejos de Dios”.

Estoy convencido que en El Malecón tienen cabida todos los hombres y mujeres; todos los pensamientos e ideologías. Así, todos son caminantes solitarios, cada uno con sus divagaciones y creencias.

Aproximados al Muro del Malecón unos amantes se quieren, besan, susurran, se recuestan, se acuestan, conversan, se regalan uno al otro y se quedan dormidos, deseando que sea así para toda la vida.

Sigo con mis observaciones. Y en un lugar alejado del griterío, encontrando la tranquilidad necesaria, dos ancianos de rostros soñadores hablan solos, “no creen en Dios y menos en el diablo, porque nunca los han visto”; se sienten contentos con vida y mundo, su caminar es indefinido, pero no piensan en el final, viven a diario con sus paseos por el mudo y confidente Malecón.

Alguna vez leí por ahí que: “Los viejos paran de hablar cuando comprenden que Dios ha tomado la palabra…”

Una mulata joven, persistentemente fuma un cigarrillo popular, el humo va copando sus pulmones, parece convencida que la vida no le alcanzará para cumplir todos sus anhelos; fuma y fuma haciendo volutas de humo que se las lleva el viento.

Estoy maravillado, las estrellas y la luna son mis cómplices. El intenso color azul del mar me atrapó. Muchas veces me he preguntado si éste fue el motivo de la elección definitiva de mi vestimenta.

Ahora estoy seguro de que jamás, ni la mirada del más experimentado, de los viajeros, podría descubrir la alegría de paisajes y formas tan reverénciales como las del oscuro Malecón de La Habana.

Encontrándome abstraído por cavilaciones de cosas que suceden, Dianelys me observa, escudriña en mí, no soporta más la curiosidad y me pregunta: “¿Cuál es el motivo de tu silencio?” Le contesto que nada, por decir algo, como siempre respondo cuando invaden mis pensamientos.

En mí sobran historias, sueños que se repiten. ¡Qué hay en ti! ¡Qué hay en tantos! Pero luego me da por examinar tus manos, tus labios, tu pelo, espaldas y caderas. Dianelys se escurre, evita ese contacto peligroso, ese momento consagrado a las pasiones, que empiezan y terminan en las infinitas olas que golpean el muro de El Malecón.

La noche nos sorprende en la esquina de Obispo y Montserrat. Frente a nosotros la taberna “El Floridita”, cuna del Daiquiri (una mezcla batida de ron blanco, azúcar, limón y hielo frappé), que a principios de la década del veinte, siglo pasado, fue bautizada con el sabroso nombre de “La Piña de Plata”. Por entonces, la capital de Cuba contaba con 85 000 habitantes (en la actualidad tiene aproximadamente 4 800 000).

En 1918, me comenta Dianelys: “El bar pasó a propiedad de uno de los cantineros, el catalán Constantino Ribalaigua Vert, vástago de una familia de pescadores. Constante, como le llamaban todos sus clientes y amigos, incluso el propio Ernest Heminway, era un discreto y tenaz maestro que hizo de su arte de mezclar bebidas, jugos de frutas y licores, una liturgia de gran ceremonia alquimista, un espectáculo de dignidad profesional; ganó crédito por la pureza de sus bebidas, trato risueño y respetuoso.” Estaba fascinado por las explicaciones, en aquel ambiente cosmopolita, donde el espíritu del hombre puede ser elevado por la conversación y la magnifica compañía. A no dudar, estábamos en uno de los recintos más exclusivos, templo sibarítico de libaciones permanentes y estables. La música no se dejó esperar…

Qué te importa que te ame
si tú no me quieres ya,
el amor ya pasado
no se debe recordar.
Fui la ilusión de tu vida
un día lejano ya,
hoy represento el pasado,
no me puedo conformar.
Si las cosas que uno quiere
se pudieran alcanzar,
tú me quisieras lo mismo
que veinte años atrás.
Con qué tristeza miramos
un amor que se nos va,
es un pedazo del alma
que se arranca sin piedad…

La noche mágica se llenó de ritmo con las canciones del legendario Compay Segundo, de Buenavista Social Club; y fue tomando una seducción irresistible. La alegría de Dianelys era desbordante, le fascinaba el ambiente cargado de la virtuosidad del conjunto. Para colocar un broche de oro al término de la jornada, cantó Manolito Simonet con su grupo musical, “Lagrimas negras”, y temas tan inolvidables como “Directo al corazón” y “Marcando Distancia”. La luna caminó junto a nosotros y al son del Bolero nos sorprendió la madrugada.

Nuevamente en El Malecón, varios hombres, mujeres y niños, ofrecen sus diversos y escasos productos. Uno trata de venderme, sin éxito, “Un pepino de ron”, habanos Cohíba y Montecristi, seleccionados en cajas de madera y letras doradas. En cambio, compro un ramo de gardenias que lleva una florista nocturna y se las obsequio a Dianelys. Ella se pone alegre, el brillo de sus negros ojos emerge y amenazan con opacarlo todo. Tiene elocuentes frases de cariño para mí, me regala una suave y esperanzadora caricia.

A la distancia veo un grupo de homosexuales que se complican al sentirse tan juntos en sitios tan concurridos, evitan miradas a los ojos y si alguien pasa a su lado, dibujan en sus rostros una leve, tímida y pícara sonrisa, luego avergonzados vuelven sus miradas.

A nuestro paso, juveniles jineteros y solícitas prostitutas, tejen mágicas historias de amor para su próxima conquista.

Un grupo de muchachos que se divierten al influjo de timbales, bongoes y guitarras, bailan al son de la música, comparten confidencias y, de esta manera, prosiguen la fiesta hasta el amanecer de un nuevo día.

Un poco más lejos, una mujer sola camina insólitamente y no ve más allá del punto exacto donde colocará su pie, espera que el mar le devuelva sus esperanzas.

En este punto, cuando he olvidado que Dianelys camina a mi lado, se coloca frente a mí, sugerente y atractiva, con sus ojos claros, y los cierra para un beso. La beso y: “El viento de la noche roza su cara y yo rozo su cuerpo al final…”

Un arco iris ilumina todo el oscuro Malecón, sin música de ninguna clase. Solos. El Mar. Calor. Noche. Que empiezan a deslizarse peligrosamente hacia lo que ya no tiene importancia o quisiera recordar. Porque en este preciso instante, me encuentro en Chile, a muchas millas de distancia.

Insistentemente me pregunto si está en la naturaleza de la Isla el olvido, si cabe también una descomunal capacidad de nostalgia. Si hasta las palabras que se van sucediendo en estas líneas, no pueden dejar de tener importancia. Pero tú no estás y no puedo olvidarte, menos a todos los niños de la cuadra: Yadira, Allan, Alina, Noel, Mayerin, Nara, Néstor y Nereida.

La carta me dice: “Acabo de levantarme, desnuda doy unos cuantos pasos y me quedo acodada en la ventana…”

Te imagino, te invento con tus ojos claros, más claros que nunca. “Es sabido que jamás volverás”. Te llenas de rabia, reclamas, maldices tu desdicha, tan negra, y más vasta que el mar.

Que duermes y sueñas con una habitación limpia y amplia, donde guardar sueños acumulados durante todos estos años de ausencia, con una cama ancha para abrigar las penas; que abres los ojos por las mañanas y el mar sigue igual de negro, el muro de El Malecón duro e infranqueable, y que el resto de la realidad vuelve a instalarse donde siempre…

Y sé que un griterío de pájaros y gaviotas la acompaña en sus paseos por las tardes, que el mar muchas veces arremete furioso contra El Malecón, penetrando calles e incluso los portales de las casas cercanas…, como aquella noche que junto nos encontrábamos sentados en el muro y vino esa tremenda ola y nos mojó.

Otros amigos me cuentan que la ven pasearse sola largo rato en dirección al mar, que se detiene, y regresa sobre sus pasos con premura; escribe cartas y poemas de amor que sólo ella leerá, todo gracias a la complicidad e insinuaciones del mar, que es algo caprichoso de explicar. Ella ya no canta, sonríe muy poco, no como lo hacía ayer, el mar impávido salpica gotitas luminosas de lluvias sobre su rostro y sus bellos ojos claros.

Dianelys, ansiosa espera que llegue junio cada año. Hoy comprende que en la Isla cabe el abandono. Pero ella siempre lo ignoró.

Los recuerdos se agolpan presurosos frente al mar, cuando escucho la canción que siempre cantábamos juntos:

Hoy que estás quizás más lejos
que la distancia más larga,
y yo sé que aún te quiero
y que mis manos te aguardan…
Y qué hacer,
si no hacer como que vivo,
el aire choca conmigo,
mi calle nunca termina,
y tu voz y tu figura,
sobre mi espalda caminan…
Paso a paso voy pensando
todo lo que fuimos juntos,
y hoy contemplo con tristeza,
lo solo que está mi mundo…

LUIS E. AGUILERA
Nació en Valparaíso el 11 de Febrero de 1957. Escritor Chileno, narrador. Realizó sus estudios básicos en las ciudades de Valparaíso y Villa Alemana. A partir de 1973 se radica en Vicuña donde termina su enseñanza media en el Liceo Nocturno “Carlos Roberto Mondaca”. Subsiguientemente viaja a Valparaíso a proseguir sus estudios de Administración de Empresa. En 1980 se establece definitivamente en la ciudad de La Serena, donde se incorpora activamente a las actividades culturales, y políticas. Ingreso a las Juventudes comunistas en el año 1968, a la edad de 11 años, en la ciudad de Villa Alemana, ocupando diferentes responsabilidades políticas, posteriormente el año 1973 se traslada a la ciudad de Vicuña, participando clandestinamente en actividades culturales, el año 1980 se radica definitivamente en la ciudad de La Serena, incorporándose activamente a las actividades políticas y culturales. Dentro de las responsabilidades en el Partido Comunista han sido variadas, Actividades Sindicales, Finanzas, Relaciones públicas y políticas, Responsabilidades culturales. Miembro de las Direcciones Regionales Clandestinas, Delegados en varias oportunidades al congreso nacional del Partido, en la actualidad es Secretario de la Célula cultural “Hugo Chacón B.”La Serena. 1992 Candidato Alcalde, Ilustre Municipalidad de La Serena; 1996 Candidato Alcalde, Ilustre Municipalidad de La Serena; 1997 Candidato a Diputado por el séptimo distrito, (2005) La Serena, Andacollo, La higuera, Vicuña, Paihuano; 2000 Candidato Alcalde, Ilustre Municipalidad de La Serena; 2004 Candidato Concejal, Ilustre Municipalidad de La Serena. 2005 Candidato a Senador por la Cuarta Región, Elqui, Limarí y Choapa, Representando al Partido Comunista de Chile. Ha publicado en diarios y revistas, regionales, nacionales e internacionales. Su extensa labor la ha canalizado en los géneros de, crónica, critica, ensayo y narrativa, mereciéndole ser incluido en varias Antologías. Se desempeño por muchos años como crítico y cronista literario en diferentes diarios del país: El Día de La Serena, La Región, La Tarde, El Siglo, El Ovallino, El Regional, y otros. Sus trabajos literarios los a presentado y publicado en Argentina, Cuba, Uruguay, Suecia, y diferentes ciudades de Nuestro País, ferias del libro, programas radiales. Creó la revista político Cultural “Vamos a Andar” sesenta ediciones con una tirada cuatrocientos ejemplares. Co-fundador del Colectivo de Escritores Jóvenes “Bahía de Guayacán”, que se constituyó como base fundamental para el desarrollo de la Generación del 80’ “Café Tito’s” y que posteriormente dio origen en la ciudad de Coquimbo a la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Región de Gabriela Mistral, Coquimbo (Mayo 1986). Ocupando posteriormente el cargo de Presidente durante cuatro años (1995 1999). Conductor del Programa Cultural de Televisión: Thema Televisión, hoy Cuarta Visión, “Esperando el Tren”, que a la fecha cuenta con más de ciento veinte capítulos de una hora de duración producidos. En la actualidad conductor del programa: Dos horas de recuerdo en la “Radio Pinamar”, del sector Norte de las Compañías y televisivo “El Andén de los Sueños”, http://www.canaliterario.cl/ vía Internet y canal 5 de Los Vilos, canal 4 de Canela, IV Región.
Productor y coordinador General de los “Encuentros del Mundo de La Cultura”. Doce versiones, que convoca en nuestra ciudad a escritores nacionales, argentinos, cubanos, mexicanos, uruguayos, paraguayos, Suecos, canadienses, costarricenses, franceses, bolivianos, peruanos, rumanos, norteamericanos y noruegos. “Crónicas Literarias” (1985-1986); 1993 primer libro publicado. Impreso por Departamento de publicaciones- Universidad de La Serena; “Las corbatas también Lloran”, (2001), Impreso por Soc. Editorial del Norte Ltda.; “La Casa de Las Gaviotas”, 2002 Impreso por Soc. Editorial del Norte Ltda.; “El dueño de la Hora y los Duendes Transparentes” (2003). Impreso por Imprenta Silva, Libro ganador del Tercer Concurso del Fondo Editorial Essco 2003; “El ancho camino de la desolación” (2003) Impreso por Departamento de publicaciones- Universidad de La Serena: “Un Adiós en el aeropuerto de la Habana” (2007), Ediciones Leutun, Santiago, Chile. Libro: “El Andén de los sueños”, “Texto que reúne 13 cuentos inéditos. Ganador del concurso del: Consejo Nacional del Libro y la Lectura, Fondo del libro, línea Fomento Creación Literaria 2007- Escritores Profesionales. Premiado en el Concurso Público “Fondo Editorial Manuel Concha, 2009”; de la Ilustre Municipalidad de la Serena, (Premio: Publicación de obras inédita, en 500 ejemplares).
Libro Inédito: “Yemayá, la virgen del mar de Baracoa”, y otros cuentos, “Texto que reúne tres cuentos inéditos. Ganador del concurso del: Consejo Nacional del Libro y la Lectura, Fondo del libro, línea Fomento Creación Literaria 2009- Escritores Profesionales. Incluido en las siguientes Antologías: (La fiesta del escriba” Cuentos (1999) Antología de narradores Región de Coquimbo, Editorial Diaguita, Autor Escritor Yair J. Carvajal; “Cien Poemas de Amor y Lucha por Gladys Marín” (1999) Comité de Escritores de Izquierda, por la Candidatura a Presidente de Chile: Gladys Marín; Editorial Pobeta; Santiago de Chile 1999; “Estigmas de luz” (2007) Antología del -Circulo de Narradores- “Paso del León” Primer encuentro Internacional de Narradores, Villa dolores-Córdoba- República de Argentina; “Antología, “El Lugar de La Memoria” (2008) Poetas y Narradores de Chile. Actualmente es Presidente de La Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Región de Gabriela Mistral, Coquimbo, por el periodo 2006 = 2008 ; 2008 = 2010 ; 2010 = 2012 Y Director Nacional de La Sociedad de Escritores de Chile, 2008 = 2010; 2010 = 2012.

Página Web: http://www.luiseaguilera.cl